Ash Fault Jungle y la confesión eléctrica de “Lipstick Lies”
- Diana
- hace 2 días
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Descubrir a Ash Fault Jungle es como abrir una ventana a un pasado glorioso del hard rock y sentir, al mismo tiempo, el aire fresco de una propuesta moderna. Fundada en 2021 por C. Stevans, esta banda norteamericana nacida en las afueras de Chicago no busca los escenarios ni las giras interminables. Prefiere el laboratorio íntimo del estudio, donde cada riff y cada línea vocal se construyen con paciencia y pasión. Su ADN está marcado por la herencia de los ochenta, con ecos de Saigon Kick, Skid Row y Motley Crue, pero también con la sensibilidad melódica de los Goo Goo Dolls y la crudeza de Fuel.
En “Lipstick Lies”, Ash Fault Jungle nos entrega una pieza que vibra con la energía del glam metal y el hard rock, pero que se atreve a narrar una historia de traición con un filo emocional que trasciende el género. El tema se sostiene sobre un riff de guitarra sólido y un bajo que late como un corazón herido, creando un terreno sonoro donde la voz se convierte en confesión y acusación. La canción habla de un amor quebrado, de una pareja que engaña por el vértigo y el dinero. No es un relato abstracto, sino una pintura visceral de la deslealtad, donde cada acorde parece subrayar la herida abierta.
Lo fascinante de “Lipstick Lies” es cómo logra que la rabia y la vulnerabilidad convivan. El riff inicial golpea con la fuerza de Shotgun Messiah, mientras la atmósfera recuerda a Brother Cane en su capacidad de mezclar crudeza y melodía. La producción, a cargo de C. Stevans, mantiene un equilibrio entre la potencia y la claridad, evitando el exceso y dejando espacio para que la emoción respire. Es un tema que no se limita a la nostalgia del hard rock clásico, sino que lo reinterpreta con un pulso contemporáneo.
Escuchar a Ash Fault Jungle es entrar en un universo donde la autenticidad manda. No hay artificios de marketing ni giras multitudinarias, solo música creada con la intención de conectar. “Lipstick Lies” funciona como carta de presentación y como declaración de principios: el rock puede ser feroz y vulnerable al mismo tiempo, puede hablar de traiciones íntimas sin perder su filo eléctrico.
Para quienes buscan nuevas voces que mantengan viva la llama del hard rock, Ash Fault Jungle es una revelación. Su propuesta es cálida y honesta, y su música invita a recordar que detrás de cada riff hay una historia, detrás de cada canción hay un corazón que late con fuerza. “Lipstick Lies” no es solo un tema, es un espejo que refleja la fragilidad humana envuelta en guitarras ardientes.






