bESS: La gravedad de lo íntimo en una banda que desafía el tiempo
- Diana

- 6 oct
- 2 Min. de lectura

un rincón del mapa musical francés, donde el pop británico se funde con la melancolía lírica y la sensibilidad escénica, vive bESS, una banda que no se conforma con sonar bien: quiere resonar en lo profundo. Nacida en 2011 bajo el nombre brit Essence, su ADN está marcado por influencias como The Divine Comedy y Radiohead, pero su evolución ha sido todo menos predecible.
Tras más de 200 conciertos antes de grabar su primer álbum, bESS, se ganó el respeto del público y la crítica con Everybody Wants to Have a Good Life (2014), un disco que Elle describió como poseedor de “melodías inquietantes” y que Rock One Magazine colocó entre las 50 bandas de rock con mayor proyección. Su triunfo en el Ricard National Music Contest y su presencia en festivales como Musilac, Beauregard o Déferlantes, compartiendo escenario con The Pixies y Damon Albarn, consolidaron su lugar en la escena alternativa europea.
Pero lo que distingue a bESS no es solo su trayectoria, sino su capacidad de reinventarse sin perder el alma. En Human (2016), con la incorporación del legendario guitarrista André Margail, la banda exploró las dualidades del mundo con una estética sonora más aérea y madura. Rolling Stone no dudó en calificarlo como “una joya atmosférica de un ícono pop en potencia”.
Y ahora, en la antesala de su cuarto álbum, bESS nos regala Gravity, una balada acústica que parece susurrada desde el corazón de una memoria familiar. Escrita hace una década, esta canción tiene una historia que trasciende lo musical: fue la favorita de la hija del compositor cuando tenía nueve años, y hoy, ella canta junto a él.
La pieza se construye sobre un arpegio de guitarra acústica que no busca impresionar, sino envolver. El contrabajo aporta una base cálida y orgánica, mientras el mellotron y la guitarra eléctrica texturizada añaden capas de nostalgia y ternura. La producción es delicada, casi transparente, permitiendo que la emoción respire sin artificios.
Lo que hace especial a Gravity no es su complejidad técnica, sino su honestidad. Es una canción que no pretende ser universal, pero termina siéndolo por la forma en que captura lo íntimo. La voz de The Evergreen aporta un contrapunto suave, casi etéreo, que transforma el tema en un diálogo entre generaciones, entre lo que fue y lo que permanece.
Si sos de los que disfrutan descubrir artistas que no solo suenan bien, sino que cuentan historias con autenticidad, bESS merece tu atención. Gravity no es solo una canción: es una invitación a mirar hacia adentro, a recordar que la música puede ser un puente entre el pasado y el presente, entre padres e hijos, entre lo que sentimos y lo que no sabemos cómo decir.
El 23 de noviembre de 2025 se lanza su nuevo álbum, y si Gravity es un indicio, estamos ante una obra que no busca llenar estadios, sino corazones.










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