DESU TAEM: Un viaje sonoro entre padre e hijo
- Diana

- 19 feb
- 2 Min. de lectura

Hay proyectos musicales que nacen de la técnica, otros de la ambición, y algunos, los más entrañables de la complicidad íntima entre generaciones. DESU TAEM pertenece a esta última categoría. Shan y su hijo Nick han creado un espacio donde la música se convierte en un lenguaje compartido, un puente que une la experiencia de un padre con la frescura y la irreverencia de un hijo.
Su tema “The Edgar Allen Poe Booger” es un ejemplo perfecto de esa alquimia. El título, tan absurdo como provocador, parece un guiño a la tradición del humor grotesco y a la estética del “weird” estadounidense. Pero detrás de la risa inicial se esconde un ejercicio de libertad creativa: la canción se atreve a ser tan extraña como su nombre, y en esa rareza encuentra autenticidad.
La pieza se despliega como un collage sonoro que no busca agradar de inmediato. Más bien, invita a entrar en un territorio incómodo, donde la distorsión y la ironía conviven con momentos de inesperada musicalidad. Es como leer un cuento de Poe en clave punk: lo macabro se mezcla con lo absurdo, y la atmósfera oscila entre lo inquietante y lo hilarante.
El oyente que se acerca con curiosidad descubre que el “booger” del título no es solo una broma escatológica, sino también una metáfora de lo que la música puede ser cuando se libera de la corrección y las fórmulas. Es un recordatorio de que lo auténtico no siempre es pulido, que la belleza puede surgir de lo torcido.
Lo más fascinante de DESU TAEM es que esta experimentación no surge de un laboratorio frío, sino de la relación entre padre e hijo. Shan aporta la madurez y el oficio, Nick la irreverencia y la energía juvenil. Juntos construyen un universo donde la música es juego, desafío y complicidad. Esa dinámica se siente en cada nota: hay un pulso humano, una risa compartida detrás del caos.
“The Edgar Allen Poe Booger” no es una canción para quienes buscan melodías fáciles. Es para los exploradores sonoros, para quienes disfrutan descubrir proyectos que se atreven a ser distintos. DESU TAEM nos recuerda que la música auténtica no siempre se viste de solemnidad; a veces se disfraza de absurdo y nos obliga a escuchar con otros oídos.
En un mundo saturado de producciones calculadas, este proyecto ofrece algo raro y valioso: la frescura de lo imperfecto, el encanto de lo imprevisible, la calidez de un vínculo familiar convertido en arte.










Comentarios