Evil Dead Burn: ¿Evolución necesaria o pérdida del alma de la franquicia?
- Kátheryn

- 10 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 15 horas

Evil Dead Burn es la nueva entrega de la franquicia creada por Sam Raimi y que hizo famoso a Bruce Campbell. Nos fuimos a verla y las reacciones fueron divididas, dos personas, una sola película, dos opiniones.
Para mi acompañante, esta nueva entrega se siente más personal, es el resultado de un cambio que se veía reflejado desde la entrega anterior, aunque mantiene el caos y la violencia que se espera de la franquicia. Haciendo un análisis más filosófico refleja las palabras de Sartre quien dice que el infierno son los otro.
Para mí, es una pérdida, porque la franquicia se vuelve más drama y menos horror cómico. Además, se pierde una gran oportunidad para explorar más el mundo del Necronomicon. Algo que si logramos disfrutar en Ash vs Evil Dead (Serie 2015–2018).
Desde Evil Dead Rise, y con la ausencia de Ash, la serie marca un antes y un después. Evil Dead Burn no es la mejor película de la franquicia, pero sí una de las más humanas. Para algunos, es una evolución aceptable de la serie, para otros la desvía de su alma original.
En esta reseña queremos mostrar ambas miradas, pero también ponerlas en el contexto de toda la saga: cómo ha evolucionado el humor, la violencia y la trama desde las primeras películas con Ash hasta las actuales.
Las primeras películas: humor grotesco y supervivencia grupal

En The Evil Dead (1981), Evil Dead II (1987) y Army of Darkness (1993), el tono es claramente de comedia de horror. Hay un humor casi de serie B: gestos exagerados, diálogos ridículos y situaciones absurdas, con Ash como sobreviviente y héroe cómico.
La violencia, aunque muy gráfica, tiene un carácter caricaturesco: cuerpos que se rompen, objetos que se vuelven armas, ataques de los Deadites que parecen más teatrales que reales. El Necronomicon aparece como un libro antiguo, las voces del libro y las reglas de los Deadites. No se explica todo, pero se intuye un mundo más grande.
El roboot: más serio, más íntimo

En Evil Dead Rise (2023), el humor va desapareciendo. El tono es más dramático, centrado en duelo, adicción y tensiones familiares. La violencia se vuelve más realista: no es divertida, es dolorosa.
La narrativa cambia de grupo que sobrevive a familia que se destruye. Ya no hay un héroe cómico como Ash, sino personajes que deben lidiar con sus propias fallas y con la posesión como una metáfora.
En Evil Dead Burn, la violencia es el tema central, se convierte en un drama familiar, donde la obra sacrifica el humor por el horror. Se pierde la esencia de las Evil Dead clásicas, es decir, menos caricaturesca y más íntima.
El nuevo enfoque transforma la trama: la posesión no es solo un espectáculo, es una extensión de la violencia y la película pasa de ¿cómo sobrevivimos? a ¿por qué nos hacemos daño?
En conclusión:
- La violencia de Burn es muy distinta a la de las Evil Dead clásicas: menos caricaturesca, más íntima y realista.
- La película se pierde en la violencia intrafamiliar sin explorar más el misterio del Necronomicon.
- El abordaje es muy personal, casi como si fuera la historia de alguien del equipo (aunque no hay confirmación oficial).
- La evolución sin Ash es natural: la serie ya no necesita de un héroe cómico para ser interesante. Aunque a algunos no nos encante este nuevo enfoque.









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