Las Himalayas y su criatura caída: una oda musical al surrealismo fronterizo
- Diana

- 19 jul
- 2 Min. de lectura

Por más de treinta años he buceado entre estilos, épocas, propuestas e ideas dentro del universo musical, y de vez en cuando, aparece una banda que no solo propone, transgrede. "Las Himalayas", originarios de Ciudad Juárez, son una de esas rarezas que no se explican fácil ni se olvidan rápido. Su sencillo “Sueños de un Artrópodo Caído”, segundo del EP Vámonos Lejos, es una declaración de identidad, un manifiesto estético y emocional que merece ser explorado.
La banda surgió en 2014 con una alineación que ya insinuaba el eclecticismo: Claudio, Fonsi, Pary y Mijer ensamblaron un debut marcado por el synthpop y la psicodelia. The Past is a Cruel, Cruel Lover llevó influencias de The Velvet Underground, Wilco y Metronomy al norte mexicano, trazando una ruta sonora poco transitada en su región. Sin embargo, tras un fugaz paso por televisión local, la banda desapareció del mapa por ocho años. Su regreso, en 2024, los llevó al legendario Sonic Ranch con una nueva formación, ahora con Pablo en el bajo y Rudy en la batería, bajo la producción de Manuel Calderón, figura clave en la nueva camada de artistas fronterizos.
El título “Sueños de un Artrópodo Caído” ya instala al oyente en terreno onírico. No hay referencias obvias, y eso es parte del encanto. ¿Es un cuento? ¿Una alegoría política o existencial? ¿Un delirio sónico? La canción es todas esas cosas a la vez.
La letra, escrita con tono casi de fábula trágica, relata la vida y muerte de un artrópodo de agua dulce. Aunque parece absurda, toca fibras humanas: fragilidad, marginación, extinción. El texto se lee como una crónica poética, que lejos de lo kitsch, encuentra en lo insólito una belleza casi triste.
La canción cuenta con un sonido fronterizo, experimental y mestizo que musicalmente es una mezcla explosiva. Los Beats electrónicos abren paso a atmósferas sintéticas que recuerdan a Metronomy en sus momentos más introspectivos. Las percusiones latinas tradicionales irrumpen sin pedir permiso, aportando cuerpo y ritmo, casi como si el artrópodo danzara su última noche.
El saxofón de Abel Mireles, una leyenda del jazz en la frontera, no solo adorna, dramatiza, lanza lamentos y añade profundidad a la tragedia. El resultado es una pista en donde la psicodelia se encuentra con el folclore, el jazz con el new wave, y la narrativa musical con la fantasía sonora.
Para quienes disfrutan descubrir propuestas que escapan de lo convencional, esta canción es una experiencia. "Las Himalayas" logran convertir una historia absurda en una pieza conmovedora, multidimensional, y sobre todo, auténtica. Además, el regreso de la banda no se basa en nostalgia, más bien es una evolución. Con temas como “Locomotora” (donde colabora Adria del Valle de Estereomance) y “¿Tomas Café?”, están construyendo un universo propio, donde cada canción es un capítulo de algo que aún se está escribiendo.
"Las Himalayas" no buscan encajar, buscan resonar. “Sueños de un Artrópodo Caído” es una invitación a dejarse llevar por lo extraño, lo poético, lo rítmico y lo profundo. Si alguna vez te sentiste como un ser acuático fuera de lugar en tierra firme, esta canción podría contarte tu historia mejor que cualquier himno convencional.










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