The Drowning Waves: cuando el ruido interior se convierte en arte
- Diana

- 14 oct
- 2 Min. de lectura

Hay bandas que se forman por impulso, por moda, por necesidad de pertenecer. Y hay otras que nacen del silencio incómodo, de la introspección profunda, del deseo de decir algo que no se puede callar. The Drowning Waves, desde los Países Bajos, pertenece a esta última estirpe. Rick Koudijs y Jos Dortmans, amigos de toda la vida y veteranos de la escena alternativa, decidieron en 2020 que ya no querían negociar con su arte. Transformaron sus estudios caseros en Nijmegen y Uden en laboratorios emocionales, y desde entonces no han mirado atrás.
Su música no busca complacer. Busca confrontar. Desde su debut Brilliant Wave, han tejido un catálogo que se siente como una serie de confesiones en voz alta, con guitarras que raspan y baterías que golpean como pensamientos recurrentes. Pero es en Still Running Away donde esa intensidad alcanza un nuevo nivel de crudeza y belleza.
La canción es una fusión poderosa entre el rock alternativo y la aspereza industrial, con claras influencias de Nine Inch Nails. Pero no es una imitación. Es una reinterpretación personal, una forma de canalizar el caos interno en una estructura sonora que se siente cinematográfica y visceral. Desde el primer acorde, hay una atmósfera densa, casi opresiva, como si estuviéramos entrando en una habitación donde alguien ha estado llorando en silencio.
La producción es impecable en su imperfección. Cada textura está diseñada para incomodar un poco, para recordarnos que estamos escuchando algo que no fue hecho para sonar bonito, sino para sonar verdadero. Las voces, urgentes y desgarradas, no narran una historia lineal, sino un estado emocional. El título lo dice todo: Still Running Away. No es una huida física, es una evasión emocional, una lucha constante contra los fantasmas que nos persiguen incluso cuando creemos haberlos dejado atrás.
Lo que distingue a The Drowning Waves es su compromiso con la honestidad. No hay poses, no hay artificios. Canciones como Some of Us y Grieve ya lo habían demostrado, abordando temas como el trauma, la muerte y la identidad fracturada. Pero aquí, en Still Running Away, esa exploración se vuelve más abstracta, más universal. Todos hemos corrido. Todos seguimos corriendo.
Para quienes buscan música que no solo suene bien, sino que les hable directamente al pecho, esta banda es una revelación. No es fácil. No es cómoda. Pero es profundamente necesaria.










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