Visceral Design: Cuando el corazón se convierte en laboratorio
- Diana

- 17 sept
- 3 Min. de lectura

En un mundo donde la música muchas veces se reduce a algoritmos y fórmulas de consumo rápido, el proyecto Visceral Design se planta como un acto de resistencia emocional e intelectual. Fundado por el compositor, productor y multiinstrumentista Tyler Kaufman, este proyecto no solo crea canciones: disecciona experiencias humanas con la precisión de un científico y la sensibilidad de un poeta.
Kaufman, graduado Magna Cum Laude de Berklee y colaborador de artistas galardonados con Grammy, ha recorrido festivales como Burning Man y ahora trabaja desde Londres en su tercer estudio. Su enfoque interdisciplinario lo lleva a colaborar con científicos y tecnólogos, desarrollando composiciones interactivas en el metaverso y creando arte inspirado en laboratorios de biología, química y neurociencia. Pero es en su música donde esa fusión entre ciencia y emoción se vuelve visceralmente palpable.
Compuesta entre París y Estados Unidos, “Give It Time” es una pieza que se siente como una conversación íntima entre dos almas fracturadas. La canción aborda la ruptura de una relación larga, pero lo hace con una estructura narrativa poco convencional. El primer verso, aunque cantado desde su perspectiva, refleja también el sentir de su pareja. Es un espejo emocional donde ambos se ven reflejados, atrapados en la misma espiral de dolor y memoria.
El coro cambia el ángulo. Es él quien canta, aferrado a la esperanza de que esta oscuridad sea solo un impasse. Su voz no suplica, pero tampoco se resigna. Hay una ternura contenida, una fe en el tiempo como agente de redención. En la segunda estrofa, ambos intentan liberarse del “trauma tourniquet”, esa metáfora quirúrgica que encapsula el dolor que los mantiene unidos y a la vez los asfixia. La producción aquí se vuelve más expansiva, como si el sonido mismo intentara abrir espacio para respirar.
El final es un bucle emocional. “On and on we go” no es solo una frase: es un mantra que reconoce la naturaleza cíclica del amor, del conflicto, de la esperanza. La canción no ofrece respuestas, pero sí una posibilidad: que con tiempo, quizás, puedan comenzar de nuevo.
Lo que distingue a “Give It Time” no es solo su narrativa, sino su diseño sonoro. Kaufman, con su especialidad en sitar y sound design, construye paisajes que son a la vez cinematográficos y íntimos. Hay texturas electrónicas que se sienten como sinapsis, cuerdas que parecen latidos, y silencios que pesan como decisiones no tomadas. La mezcla de influencias, música del mundo, electrónica, ambient, no es decorativa, sino funcional. Cada elemento está ahí para sostener la historia, para amplificar la emoción.
Este enfoque recuerda a artistas como Jon Hopkins, Nils Frahm o Ry X, pero con una impronta más filosófica y científica. Visceral Design no busca solo conmover, sino también provocar reflexión. Es música para quienes disfrutan descubrir nuevas capas, nuevos significados, nuevas formas de sentir.
Kaufman no se limita al estudio. Su trabajo como science-artist lo lleva a colaborar con investigadores, creando piezas que traducen datos en emoción. En noviembre, presentará su obra en el Audio Art Festival en Polonia, y actualmente desarrolla composiciones interactivas en el metaverso junto al pionero Dr. Richard Boulanger. Esta expansión hacia lo digital no diluye su arte, sino que lo amplifica, permitiendo que el público manipule y explore sus composiciones como si fueran organismos vivos.
Visceral Design es más que un proyecto musical. Es una propuesta estética, filosófica y emocional que desafía al oyente a involucrarse, a sentir, a pensar. “Give It Time” es una muestra de cómo el arte puede ser a la vez íntimo y universal, técnico y visceral. Para quienes buscan música que no solo suene bien, sino que diga algo profundo, este proyecto es una joya por descubrir.










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